Revisar el celular o vigilar ubicación también es violencia contra las mujeres

El INAMU y el PNUD advierten que el control digital, el acoso en redes sociales y la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento son prácticas que vulneran derechos, afectan la libertad y pueden generar miedo e inseguridad.
La violencia contra las mujeres no siempre ocurre cara a cara, en ocasiones se esconde detrás de una pantalla, en un mensaje de WhatsApp, en la exigencia de una contraseña o en la vigilancia constante de los movimientos de una persona.
Lo que algunas personas consideran una muestra de interés o una conducta normal dentro de una relación, puede convertirse en una forma de control que afecta la privacidad, la tranquilidad y la libertad de las mujeres.
Esta realidad fue puesta sobre la mesa por el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), durante una conferencia dedicada a analizar los desafíos que representa la “Violencia contra las mujeres, en los entornos digitales”
La actividad permitió llamar la atención sobre comportamientos que muchas veces pasan inadvertidos o se justifican bajo argumentos de confianza, celos o preocupación, pero que pueden vulnerar derechos fundamentales.
Entre estas prácticas figuran: “Revisar conversaciones privadas sin autorización, exigir acceso a las cuentas personales, vigilar la ubicación mediante aplicaciones, controlar las interacciones en redes sociales y compartir fotografías o videos íntimos sin el consentimiento de la persona involucrada”.
Cuando la tecnología se convierte en una herramienta de control
Las tecnologías digitales han abierto enormes oportunidades para comunicarse, estudiar, trabajar y participar en la sociedad, sin embargo, también pueden utilizarse para hostigar, amenazar, intimidar y limitar la autonomía de las mujeres y las niñas.
El problema no se limita a los mensajes ofensivos o las agresiones públicas en internet, pues T ambién incluye acciones que invaden la intimidad, buscan controlar las decisiones personales o generan temor a expresarse libremente.
Durante el encuentro, las especialistas señalaron que estas manifestaciones pueden tener consecuencias concretas en la vida cotidiana, entre ellas el aislamiento, la inseguridad y la autocensura.
En otras palabras, una agresión digital no se queda necesariamente en la pantalla ya que P uede afectar las relaciones familiares, la vida laboral, la participación social y el bienestar emocional de quienes la enfrentan.
La Presidenta ejecutiva del INAMU, Carolina Delgado Ramírez, destacó *La importancia de reconocer estas conductas y comprender que la prevención de la violencia digital requiere el compromiso de las instituciones, las organizaciones y la ciudadanía.
La funcionaria subrayó que, aunque las tecnologías ofrecen oportunidades para el aprendizaje, la comunicación y la participación, también pueden reproducir formas de violencia que ponen en riesgo los derechos, la seguridad y el bienestar de las mujeres.
Por ello, consideró fundamental fortalecer el conocimiento sobre estas manifestaciones, identificar los riesgos y avanzar hacia espacios digitales más seguros, inclusivos y respetuosos.
El derecho a expresarse libremente, también en internet
Desde el PNUD, su Representante Residente en Costa Rica, Sandra Sosa, señaló:
“Que los avances en igualdad deben mantenerse también en los espacios digitales, donde las mujeres tienen derecho a participar, compartir sus ideas y expresarse sin amenazas ni intimidaciones.”
La representante destacó la importancia de continuar trabajando junto con el INAMU y las instituciones nacionales para garantizar que la tecnología contribuya a ampliar las oportunidades y los derechos, en lugar de convertirse en una herramienta para restringirlos.
El mensaje es claro: ninguna mujer debería tener que renunciar a su privacidad, limitar sus opiniones o abandonar las redes sociales por temor a ser vigilada, amenazada o acosada.
Una responsabilidad que involucra a toda la sociedad
La conferencia contó con la participación de la abogada especialista en violencia digital Ana Karen Cortés Víquez y de María Andrea Voria Lapuente, asesora técnica de género en Gobernanza del PNUD para América Latina y el Caribe, quien participó de manera remota.
El encuentro forma parte de las acciones relacionadas con la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional y Nacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Además, se suma a los esfuerzos de sensibilización que impulsa el INAMU para promover una ciudadanía digital responsable y reforzar la protección de los derechos humanos de las mujeres en todos los ámbitos de su vida.
La prevención también comienza con la manera en que cada persona utiliza la tecnología y se relaciona con los demás.
Respetar la privacidad, no compartir contenido personal sin autorización y rechazar las amenazas, la vigilancia y el hostigamiento son pasos importantes para construir una convivencia más segura.
Porque el respeto no debe desaparecer cuando se enciende un teléfono celular, ni la libertad de una mujer puede depender de quién revisa sus mensajes, conoce su ubicación o controla sus publicaciones.
La violencia digital también es violencia. Reconocerla es un paso necesario para combatirla y para que las mujeres puedan vivir, comunicarse y expresarse libremente, tanto dentro como fuera de internet.

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