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Comercio y turismo en Limón giran a lo digital para seguir a flote

Por Kathleen Baker


La crisis provocada por la pandemia ha dejado historias positivas en Limón centro y Caribe Sur. Los servicios a domicilio y las ventas por redes sociales abrieron oportunidades a comerciantes y empresarios turísticos que optaron por hacer un giro a lo digital ante las restricciones sanitarias por el coronavirus.


Una aplicación de entregas permitió que los pequeños y medianos comercios del cantón central de la provincia mantuvieran el contacto con sus clientes. También se convirtió en una fuente temporal de empleo para los nuevos repartidores.


Michael Madrigal es dueño de Lemon Express. Dice que la plataforma nació ante la inexistencia de servicios con UberEats, Glovo o Rapi en Limón, pero la pandemia fortaleció en la provincia la demanda de un servicio que logró conectar a comercios con los clientes confinados en sus casas.


Esta plataforma digital empezó con dos mensajes y cinco afiliados. Un año después ya tienen 17 mensajeros y 80 comercios. Además, lograron expandir su negocio a Guápiles y Grecia. Así cuenta Madrigal la historia de este emprendimiento.



Turismo intenta resurgir


Un poco más al sur, una página web sirvió de vitrina digital para exponer las bellezas naturales del Caribe con los turistas que poco a poco vuelven a Limón.


La empresaria turística Letty Gallet usó sus conocimientos en marketing digital para ayudar a impulsar a sus colegas mediante una plataforma digital llamada Somos Caribe.


Esta página expone a pequeños comercios, hoteles y restaurantes, tanto en playas como montañas, sin cobro de comisión.


Gallet también brinda charlas para mejorar el manejo de las redes sociales de estos pequeños negocios, desde una visión emprendedora profesional y eficaz.


De la crisis a las oportunidades


Limón fue la última provincia en la que se instaló la covid-19, aunque de manera indirecta fue una de las más afectadas desde el principio por el cierre de fronteras al turismo internacional y el confinamiento de los ticos en otras zonas del país.


Las medidas sanitarias dictadas por el Ministerio de Salud obligaron a cerrar negocios comerciales, como sodas, restaurantes y tiendas, sitios de alojamiento y servicios turísticos.


Al 11 de diciembre, la provincia registraba un total de 2.900 casos activos y 111 fallecidos, según datos oficiales del Ministerio de Salud.


El coronavirus vino a agravar los desafíos sociales y económicos que, de por sí, tiene la provincia. Los cantones de Limón son los más rezagados del país en desarrollo humano.


Así lo demuestra el Atlas de Desarrollo Humano Cantonal, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ( PNUD) y la Universidad de Costa Rica.


Los seis cantones de Limón (Matina, Talamanca, Guácimo, Pococí, Siquirres y Limón) están por debajo del promedio nacional. Según el estudio, es la única provincia donde se registran esos resultados porque en las demás, al menos un municipio está en mejores condiciones.


Previo a la pandemia, Limón reportaba un desempleo de 10,4%. La más reciente Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) registró un incremento de 6,8 puntos porcentuales en la zona Hüetar Caribe, que elevó a 17,2% la tasa de desempleo. Esto equivale a unos 30.838 limonenses sin trabajo.


La devolución de patentes fue más pronunciada en marzo, según datos de la Municipalidad de Limón de enero a setiembre de este año.


Este antecedente impulsó la inquietud de conocer qué hicieron los pequeños negocios de comercio y turismo en Limón para enfrentar las nuevas condiciones que impuso la pandemia del baile y el martillo.


Un sondeo entre 48 comercios en Limón centro y Caribe Sur, entre junio y agosto pasado, reveló que algunos se vieron obligados a cerrar de manera parcial o total ante la baja en ventas e ingresos; otros lograron hacer un giro a lo digital apoyados por redes sociales; e inclusive, otros dejaron la actividad y cambiaron de producto o servicio para lograr el sustento de sus familias


El 96% de los consultados afirmó que sus ingresos disminuyeron. Para la mayoría de ellos, los recursos bajaron más de la mitad y aún ahora temen irse a la quiebra en caso de que una segunda ola de coronavirus obligue a retomar las medidas más restrictivas que impliquen un nuevo cierre de negocios y playas.


El levantamiento de las medidas ha beneficiado poco a los pequeños negocios, según ese sondeo, porque les ha costado recuperar sus ventas a los niveles prepandémicos.


Para reactivar la economía afectada por la pandemia, los comercios y sitios turísticos adoptaron medidas sanitarias como lavado de manos, desinfección y uso de mascarilla.


Servicio exprés y redes sociales


“Lo más difícil es que los colaboradores llamen a preguntar si ya pueden retomar sus labores”, comentó Ingrid González, copropietaria de Shekina, una soda de comida caribeña ubicada en Puerto Viejo.


Esta soda se vio afectada a raíz de los cierres de playa y comercios que se dieron en la zona de caribe sur. Las entregas a domicilio se convirtieron en su mejor opción para salir adelante, dada la reducción total de personal durante los primeros meses de pandemia.


González afirma que ahorrar fue su salvavidas en los momentos de crisis, ya que esto le permitió readaptar el local a todos los requerimientos que solicitó el Ministerio de Salud para su reapertura.


Otro caso es el 3Bamboo Ecolodge, que se encuentra ubicado en Cahuita, Talamanca. La propietaria es Letty Gallet, francesa que reside en Costa Rica hace unos nueve años.


Gallet invirtió $1.500 para seguir operando de manera segura bajo los lineamientos del Ministerio de Salud. Quedaron solo ella y su esposo como encargados del mantenimiento del hotel y de la limpieza profunda que hacen cada vez que se desaloja uno de sus alojamientos


Sus viejos clientes son los que le han permitido sobrellevar el hotel luego de la apertura, ya que no cancelaron sus reservaciones de manera definitiva, sino que pospusieron para otra fecha.


Dijo que lo difícil fue no poder brindar trabajo a sus fieles compañeros en estos momentos tan complicados por la pandemia.


Los cierres de establecimientos por las medidas sanitarias también despertaron la creatividad de quienes se vieron afectados. Es el caso de Chuso, una idea comercial que surgió de un antojo para combatir el aburrimiento que estaba causando la pandemia a su fundadora Sofía Ramírez.


Ella es una joven de 23 años, dueña de una tienda de ropa S&P boutique. Ante la caída en las ventas debido a los cierres parciales, tuvo que buscar una alternativa para solventar sus gastos y Chuso se convirtió en esa tabla de salvación.


En seis meses, Sofía logró incrementar las ventas gracias a la exposición en redes sociales. Ahora es un negocio familiar que les permite seguir adelante.


Todo empezó con una bandeja de churros y una manga pastelera y ahora cuenta con tres plantillas de gas, una máquina para hacer churros, una para rellenar churros y diferentes presentaciones. Así lo narra:


Tanto Chuso como Lemon Express desean expandirse a nivel nacional luego de ver cómo el pueblo de Limón aceptó sus emprendimientos.


Kathleen Baker Obando es estudiante de periodismo de la Clase 10 de la Asociación de Periodismo Colaborativo Punto y Aparte. Consiste en el encuentro entre periodistas y estudiantes de la carrera, quienes generan producciones periodísticas de alta calidad sobre las causas y las soluciones de realidades de riesgo social, y se mantienen vinculados para promover el buen periodismo.





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